NÁSICOS EN BORNEO

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Fitxa N. larvatusLOS NÁSICOS DE TANJUNG PUTING

El río Sekonyer se encuentra en Kalimantan, el área indonesia de la gran isla de Borneo. Este caudaloso curso de agua flanqueado por grandes extensiones de manglares, constituye uno de los pocos lugares del mundo donde observar de cerca al násico (Nasalis larvatus), ya que en la zona habitan un millar de estos extraños primates.
Se trata de una especie gregaria que forma familias de hasta una veintena de individuos, donde conviven machos, hembras y sus crías. En ocasiones, también se organizan en grupos de machos solteros.

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Viven cerca del agua, donde incluso nadan y se sumergen, por lo que su conservación depende no sólo del estado de las selvas, sino de la calidad de las aguas que las atraviesan. A su paso por Tanjung Puting, el río Sekonyer se encuentra especialmente contaminado por el mercurio usado para la extracción de oro en la zona. Una contaminación que más allá de las graves consecuencias sobre la fauna y flora, también las tiene sobre los asentamientos humanos de la zona que viven de la pesca tradicional.

Una nariz y un estómago únicos

Los ejemplares machos se caracterizan por una protuberante nariz que puede alcanzar los 15 cm, llegando a tener que apartarla a un lado para poder comer. Esta característica nariz les permite aumentar el sonido de sus vocalizaciones, y les ayuda a establecer relaciones jerárquicas en el grupo atendiendo al tamaño de esta sin tener que recurrir a la confrontación física. Ofrece también información sobre su estado de ánimo al hincharse y enrojecerse cuando se excitan. Además, es su principal cualidad para atraer a las hembras.

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Con el fin de perpetuar este rasgo, las hembras se sienten más atraídas por los machos que lucen una mayor nariz. Pese a esta atracción, también resulta curioso observar cómo las hembras pellizcan el apéndice nasal de los machos a modo de reprimenda.

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La segunda singularidad que presentan estos animales es su aparato digestivo, más similar al de un rumiante que al del resto de primates. El gran estómago supone una cuarta parte de su peso corporal para poder albergar a la flora bacteriana que les permite alimentarse principalmente de hojas como el mangle, de poco valor nutricional y elevada toxicidad.
Sus caras rojizas, su gran nariz y sus prominentes vientres hicieron que los dayaks, los habitantes originarios de Borneo, rebautizaran a los násicos como orang belanda (hombres holandeses) por su similitud física con los colonos de ese país.

Llegar hasta el río Sekonyer

Visitamos el lugar en junio de 2009, ya que la travesía del cauce bajo de este río resulta de paso obligado para acceder a Camp Leaky, en el Parque Nacional de Tanjung Puting.
Si bien el plato fuerte de ese viaje era poder ver de cerca a los orangutanes (Pongo p. pygmaeus) que viven allí, es difícil describir la emoción de poder observar a los grupos de násicos mascando hojas, saltando de rama en rama o descansando apaciblemente.

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Para llegar hasta Kumai, de donde parten las embarcaciones hacia el parque de Tanjung Puting se puede tomar un vuelo hasta Pangkalan Bun desde varios aeropuertos. En nuestro caso volamos desde Semarang, en la isla de Java, con la compañía Kal Star por unas 900.000 IDR por persona y trayecto.

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En 2009 resultaba obligatorio registrarse primero en la estación de policía de Pangkalan Bun, entregando copia del pasaporte y del visado. Seguidamente, había que dirigirse a la oficina de la Ditjen PHKA Departemen Kehutanan (Autoridad Nacional de Parques) donde se entrega copia del registro de la policía y del pasaporte, junto con las tasas de 70.000 IDR por persona y día (las tasas para las embarcaciones se pagan a parte). El personal de la PHKA nos daría entonces dos cartas, una para nosotros y otra para entregar al guarda de Camp Leakey. Y para llegar hasta Camp Leakey, una vez en Kumai, deberíamos remontar el río contratando los servicios de un guía y de un klotok, la embarcación característica de la región que debe su nombre al característico sonido de su motor.

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Resulta recomendable contratar al menos una noche a bordo del klotok para poder disfrutar de los árboles iluminados por las luciérnagas y escuchar las ásperas vocalizaciones de los násicos durante la noche.
Existen numerosas agencias en Bali o en Java que organizan tours para ver a los orangutanes y que nos ahorran tener que realizar todos estos trámites personalmente, especialmente la contratación del klotok y su tripulación.

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En el puerto de Kumai también se puede observar unos grandes edificios que se utilizan para que los vencejos (Aerodramus sp.) aniden, constituyendo un negocio emergente en la zona. Los nidos que las aves confeccionan con saliva y restos de pescado son muy populares en la gastronomía china donde se comercializan para cocinar la sopa de nido de golondrina.

El fracaso de la cautividad

La espectacularidad de los násicos los hizo codiciados para los zoológicos de todo el mundo, aunque se trata de animales que no se adaptan bien al cautiverio y su demanda se moderó tras varios fallecimientos.
En los 90, Kalimantan fue asolada por una serie de grandes incendios. El fuego, a menudo provocado con el fin de despejar el terreno y replantarlo con palma (Elaeis guineensis) provocó un gran declive de esta especie. Desde entonces, y ante esta situación, prestigiosos zoológicos norteamericanos y europeos retomaron los intentos de alojar a este primate para garantizar su supervivencia sin que hasta ahora se haya conseguido con éxito. Tras un periodo de normalidad e incluso nacimientos, las colonias cautivas empiezan a perder individuos rápidamente hasta desparecer.

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El zoológico Apenheul, dedicado íntegramente a los primates, ha sido el último en fracasar en sus intentos de albergar a esta especie en cautividad. En mayo de 2015 murió de una torsión intestinal Bagik, un macho de 13 años que junto con Jeff era uno de los dos únicos násicos cautivos en Europa.
El Singapore Zoo, de donde procedían los ejemplares de Apenheul, ha sido de los pocos en conseguir mantener a una colonia de estos primates. La clave de su supervivencia parece estar en la climatología, y especialmente en la dieta que se les proporciona a base de un surtido de hojas de diversas especies de mangle.